#Openbasque, cadena de valor e investigación en gestión

El pasado viernes 26 de Abril presentamos en Donostia los resultados del proyecto de investigación Openbasque. Mi relación con este proyecto parte de su propia concepción haya en el 2009, además gracias a él mantuve mi relación con MIK y, finalmente, a su finalización, ya como director general del centro me ha tocado presentar sus resultados (os dejo la presentación)

 

Podría agrupar dichos resultados en cinco conjuntos:

  • La definición de un marco conceptual único que integra los escenarios de aplicación de la innovación abierta. Dicho marco conceptual incluye la identificación de los factores clave que caracterizan a cada escenario a través de un proceso que combina la revisión sistemática de la literatura y el estudio de casos.
  • Publicaciones y divulgación: con especial atención a la biblioteca de documentos creada en la web del proyecto, a la ponencia que tuvimos la suerte de exponer en Harvard y a la próxima aparición de una monografía sobre innovación abierta.
  • Taller/Comunidad de Práctica: Durante gran parte del proyecto tuvimos a siete empresas enredadas, una mañana cada uno o dos meses, cocreando con el resto de investigadores los principales análisis, herramientas, etc. del proyecto.
  • Experimentación activa: El reto del proyecto fue, desde el primer momento, tener un impacto real en las empresas que participaban en él. Es decir, no solo queríamos crear nuevo conocimiento sino demostrar que podíamos llevarlo de forma inmediata a las empresas para mejorar ámbitos de su gestión.
  • El desarrollo de una metodología propia para innovar un negocio mediante la aplicación de determinados catalizadores de la innovación abierta. Es decir, el desarrollo de una herramienta que pudiera permitir, a partir de lo investigado en el proyecto, trasladar sus principales conclusiones a otras organizaciones de forma relativamente sencilla y rápida.

 

Más allá de los resultados científicos,  creo que este proyecto ha servido para “innovar” en la propia forma en la que hacemos proyectos de investigación en gestión. Yo diría que los dos principales cambios que justifican el enunciado anterior son dos; una mucha más profunda y rica participación de la empresa a lo largo de todo el proyecto de investigación y una extensión del proyecto hacia actividades que tradicionalmente quedaban fuera de él.

En efecto, como ya indicaba más arriba, hemos logrado, poniendo en marcha dinámicas propias de las comunidades de práctica que empresas de muy diverso tipo hayan cocreado los resultados del proyecto con nosotros al mismo tiempo que adquirían un mayor grado de compromiso con el proyecto que ha facilitado el desarrollo de las experiencia prácticas. Todo un arte este de integrar y mantener “enganchadas” a las organizaciones a una dinámica de investigación. Nos hemos “estrujado” mucho las meninges para ello creando talleres que valieran la pena cada poco tiempo.

Este primer aspecto ha condicionado un segundo cambio; la incorporación a la investigación de actividades que quedaban fuera del ámbito de actuación de este tipo de proyectos normalmente. La pista final de este cambio la dio Jon Ander Arzalluz Director de Innovación del Grupo Gureak quien manifestó en la presentación que para él la fase de Talleres/Comunidad de Práctica había sido una oportunidad de formación. Ya no solo creamos conocimiento sino que al mismo tiempo que lo hacemos formamos a empresas. Una formación que, por otra parte, no está basada en la clase magistral sino en la práctica, es decir, en la posibilidad de llevar siempre lo aprendido a situaciones reales y lo más cercanas posibles a la situaciones del “alumno”. Este era precisamente el espíritu de los talleres y es por eso que nos hayamos atrevido a bautizar lo sucedido en Openbasque con el nombre de comunidades de práctica. Pero no solo la formación sino la transferencia también ha tenido enorme protagonismo en este proyecto de investigación. Este cambio es sustancialmente importante porque la transferencia exige impulsar cambios (por pequeños que sean) en la organización, es decir, conlleva la aportación de valor real, práctico e inmediato. Todo ello trae consigo, más presión al proyecto desde luego, y el despliegue de una serie de habilidades y capacidades no contempladas en el rol del investigador como analista de información de tipo académico o conceptual. Todo un reto desde luego.

En conclusión, parece que el futuro nos depara proyectos donde no solo es preciso desarrollar nuevo conocimiento sino crearlo en colaboración con las organizaciones al mismo tiempo que se van formando en él, para finalmente crear la suficiente complicidad investigador-empresa como para terminar aplicándolo a situaciones reales aportando valor desde el primer momento. Las fronteras entre la investigación, la formación y la transferencia están perdiendo consistencia…la sociedad líquida ataca de nuevo.

En fin, os dejo también la entrevista que me hacia filmatu al final del acto donde ya adelantábamos un poco todos estos temas.

 

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