Los servicios, una nueva mirada es necesaria

(salvo que se señale de forma expresa y para aligerar el texto, los datos, citas, etc. que aparecen en este artículo han sido obtenidos del informe “Manufacturing or Services, that is not the question” de la OCDE)

Existe en la actualidad un fuerte movimiento en favor de las políticas industriales que promueven la manufactura, es decir, aquella parte de la industria que produce bienes y productos tangibles, como la vía más acertada para crear crecimiento económico competitivo y empleo de calidad. No obstante, la manufactura ha sido un sector cuyo peso en la economía de los países desarrollados ha sufrido una reducción considerable en términos de empleo y de %PIB. En el siguiente gráfico puede observarse esta deriva en los últimos 40 años de forma sencilla. Los últimos datos económicos que anuncian lo que parece un principio de recuperación económica dejan también algunas sombras a este respecto.

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Lógicamente esta caída del empleo manufacturero ha sido fruto, entre otras razones, de la deslocalización en países emergentes de este tipo de puestos de trabajo como se puede ver en el siguiente gráfico. Todas las economías desarrolladas están perdiendo peso en este sentido, por hacernos una idea, el índice de producción industrial vasco acumula una caída del 47% desde 2007 y como señala el informe de la OCDE “It is however very unlikely that OECD manufacturing will become again the job creating machine it once was”.

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Esta caída del empleo manufacturero se da en todo tipo de sectores, aunque es especialmente acentuada en aquellas industrias con un perfil tecnológico bajo.

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Las razones por las que tradicionalmente se ha apostado por la manufactura más avanzada es debido a que ésta tiene tres características muy deseables como motor de crecimiento económico; su capacidad de aumentar la productividad de forma constante, su relativa facilidad para incorporar y generar innovación que haga la oferta competitiva y sostenible y su papel como generador de un saldo de comercio exterior positivo a través de la exportación. En resumen, un sector crecientemente productivo, innovador e internacionalizado parece una buena opción para basar en él un crecimiento económico sostenible basado en una renta per capita creciente.

Por lo tanto, no cabe duda de que la apuesta por recuperar la producción manufacturera es una fantastica idea que hay que seguir impulsando. No obstante, de forma creciente los servicios están adquiriendo relevancia en los espacios de decisión de organismos públicos y en los consejos de dirección empresariales. Son muchas las circunstancias para explicar esta tendencia pero aquí al menos nos gustaría compartir las siguientes seis ideas:

1. El sector servicios es ya, en términos medios, un 75% del PIB de las economías desarrolladas y esta cifra puede ir en aumento ya que los países emergentes siguen incrementando año a año su participación en la distribución del empleo manufacturero. Por lo tanto, parece relevante ocuparse de este sector ya que va a acaparar gran parte del crecimiento del empleo en los próximos años. No obstante, sin una política activa quizás no sea el tipo de  empleo que nuestra sociedad demanda.

2. Recientes estudios demuestran cada vez en mayor medida que específicamente los llamados servicios avanzados se comportan en relación a la productividad, innovación e internacionalización en términos parecidos a los sectores manufactureros lo que les coloca al mismo nivel de interés a la hora de crear crecimiento económico sostenible y de calidad (datos abundantes y concretos sobre este hecho pueden encontrarse en el estudio referido al comienzo de este post)

3. Cada vez en mayor medida la oferta de productos manufacturados se compone también de servicios añadidos. Por ejemplo, como puede verse en el siguiente gráfico los puestos de trabajo relacionados con los servicios dentro de las empresas de manufactura van en aumento, lo que hace cada vez más difícil para muchas empresas manufactureras decir si son empresas fabricantes de productos o prestatarias de servicios o dicho de otra forma “manufacturing is no longer the same as the production of goods”.

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4. Otro dato muy significativo es que, como puede verse en el siguiente gráfico, en la OCDE en 2009, aproximadamente 1/3 del valor de los productos manufacturados consiste en servicios. Visto desde la óptica inversa el mismo organismo calcula que el 40% del output creado por el sector servicios es usado como input intermediario por las empresas manufactureras.

CropperCapture[5]5. No solo los servicios son cuantitativamente importantes en la manufactura sino que ésta convierte los servicios de forma creciente en la base de sus ventajas competitivas. Son la clave, en muchas ocasiones, para proponer ofertas más personalizadas que generan vínculos de fidelización con el cliente a largo plazo. Un estudio de la Universidad de Oxford sobre el sector manufacturero apunta a que en 2015 el 70% de este tipo de industria considerará los servicios como un elemento clave en su estrategia de diferenciación.

6. De forma general, tratamos los servicios indistintamente y no somos conscientes de que existen muchos tipos distintos de posibles sectores servicios. Por ejemplo, un estudio publicado en 2014 daba cuenta de la existencia de diversas tipologías del sector servicios en distintas zonas europeas. Así, como puede verse en el mapa es posible dividir Europa en cinco zonas, siempre según los autores de este estudio, en función del tipo de sector servicios predominante en cada una de ellas. Si bajamos a nivel país podemos extraer conclusiones muy significativas como que en Alemania el sector servicios se basa en el conocimiento más avanzado y orientado hacia la manufactura. Por contra, el estudio señala que la economía de servicios española es débil en su componente de conocimiento y orientada a actividades de menor valor como la restauración (más del 10% de los nuevos contratos de trabajo en España en el primer trimestres de 2015 corresponden a camareros y un 7% a personal de limpieza).

CropperCapture[6]Estas ideas me hacen pensar que una nueva mirada a los servicios es necesaria, una que tenga en mente, en mi opinión, y de forma muy resumida las siguientes circunstancias:

  1. Los servicios avanzados están demostrando su creciente capacidad para ganar en productividad, innovación e internacionalización a base de incorporar conocimiento, tecnologías y nuevos modelos de negocio en su producción. Por consiguiente, una apuesta por ellos podría tener unas consecuencias muy positivas en la creación de empleo de calidad de forma sostenible complementando el rol que la manufactura ha tenido hasta ahora. Otros países en Europa entienden esta necesidad de revertir los servicios y hacer de ellos una realidad lo más avanzada posible. Lógicamente, no estamos hablando de transformar todo el sector , pero sí de ayudar a una parte importante del mismo a transformarse y a emprender para crear organizaciones que tengan un componente de conocimiento importante que aporte crecimiento económico de calidad al conjunto de la sociedad.
  2. La provisión de servicios es cada día un aspecto más importante en la oferta competitiva a construir por industria manufacturera, al mismo tiempo, un sector servicios potente que de cobertura a la manufactura es esencial. Por todo ello, es fundamental desarrollar capacidades de gestión relacionadas con los servicios. Así, por ejemplo, es comúnmente aceptado que los servicios requieren habilidades, técnicas, modelos y métodos diferentes para llevar a cabo labores de relación con cliente, de innovación, de internacionalización, de producción, etc. Quizás como país, viniendo como venimos de una cultura de producto, no estemos suficientemente preparados para este reto.
  3. La dicotonomía entre manufactura y servicios está perdiendo fuerza, lo relevante para una economía competitiva es contar con un tejido empresarial donde ambos trabajen de forma conjunta añadiendo a su oferta integral de forma creciente conocimiento y complejidad. Este tipo de intercooperación no es obvia y  habrá que perseverar hasta encontrar las formas más eficaces de realizarla. Como señala los autores de un reciente informe de la OCDE “productivity, innovation, economic dynamism, etc. are what matters for the creation of jobs and economic growth, irrespective if these happens in manufacturing, services or other sectors”.

La apuesta por esta nueva mirada puede tener importantes beneficios para nuestra competitividad a nivel organizacional y a nivel regional. Demos a los servicios la oportunidad y el papel de coprotagonistas que merecen.

 

Servicios e Industrias Avanzadas en los USA

The Brookings Institution ha abierto una interesante línea de investigación alrededor de las industrias avanzadas. Una primera cuestión que me ha parecido interesante es que en este informe de 2015 ya no consideren el avance o no de un sector o empresa en función de su pertenencia a algún código establecido por una clasificación como el CNAE o similar sino en función de una serie de variables más centradas en los procesos y características de dichos sectores o empresas (para recordar este debate sobre cómo identificar empresas avanzadas puedes leer este post anterior).  En este estudio se han decidido a abordar el análisis de la perspectiva sector y no empresa concreta y finalmente los autores han considerado una industria o sector avanzado si cumple una de estas dos características:

  • An industry´s R&D spending per worker must fall in the 80th percentile of industries or higher, exceeding $450 per worker.
  • The share of workers in an industry whose occupations require a high degree of STEM knowledge must also be above the national average, or 21% of all workers

Este enfoque realmente supera la separación cada vez más tenue entre manufactura, servicios y energía, ya que “the conventional distinction between manufacturing and services, for example, has begun to blur as global firms increasingly offer both integrated “end to end” solutions that bridge the division between product and service delivery“. Lo importante más allá de que tipo de industria hablemos, es contar con un grado de avance importante en las mismas para que puedan competir en los mercados globales. Un primer resultado interesante de este estudio es la identificación, con los dos criterios anteriores, de 50 industrias o sectores avanzados en los USA. De ellos, 35 son de manufactura, 12 de servicios y 3 de energía.

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Por poner algunos datos sobre la mesa entre estos 50 sectores tendríamos alrededor del 80% de los ingenieros ocupados en los USA  o también el 90% de la inversión privada en I+D o el 85% de las patentes. Y es que tanto en términos de riqueza generada como de empleo estos sectores avanzados se están comportando mucho mejor que el resto de la economía post-crisis (así como en Europa el final de la crisis es un tema a debate, allá en los USA la percepción generalizada es que ésta ya ha pasado). Realmente como puede verse en la siguiente tabla las industrias avanzadas han tenido un peso muy significativo en la recuperación del empleo en los USA (las industrias avanzadas están escritas en rojo). Especialmente llamativo, en este sentido, es el comportamiento de la docena de servicios avanzados que han creado el 65% de los nuevos puestos de trabajo.

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La calidad del empleo creado es también una variable a destacar, ya que como muestra el siguiente gráfico las ganancias medias por trabajador se han incrementado cinco veces más rápido en este sector avanzado que en la economía general norteamericana.

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Otro elemento importante que destaca el informe es que las industrias avanzadas (especialmente las de servicios) tienden a concentrarse en áreas metropolitanas,  y que estas áreas tienden a especializarse alrededor de determinadas industrias. Los autores han sido capaces de identificar qué áreas urbanas en los USA están acaparando esta actividad avanzada y en qué sectores específicos se están especializando. En el siguiente mapa pueden verse de forma visual esta información de forma agregada por manufactura, servicios y energía pero en el propio documento se puede bajar mucho más al detalle de ciudades y sectores concretos.

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Son muchas las ideas, y los datos de este informe, pero por ahora me quedo para terminar sobre los elementos clave que estos autores barajan para el futuro de este sector avanzado:

  • Tecnologías disruptivas: Es posible identificar un conjunto de tecnologías que van a dar forma y determinar el futuro de este sector. Para los autores estas tecnologías serían: fabricación aditiva/ 3D, materiales avanzados, robótica, big data, cloud computing, internet of things y genómica.
  • Innovación: Lógicamente la innovación debe ser el motor de la competitividad de estas industrias pero, siempre en opinión de los autores y para el caso USA, el país necesita una política de I+D, tanto en lo público como en lo privado más abierta y conectada en red.
  • Personas: Otro elemento clave del sector son las personas, y más concretamente el contar con personas formadas de forma específica para las demandas de esta industria “improving the availability of skilled workers by developing smart, industry led, sector specific, regional skills initiatives“.
  • Ecosistemas: Como quedo dicho las industrias avanzadas se desarrollan especialmente en ciudades o entorno urbanos. Esto es así porque en estos espacios existen unos factores de localización que impulsan el flujo de conocimiento entre personas. No obstante para acelerar estos intercambios se deben impulsar espacios de encuentro de estas personas alrededor de universidades, espacios de emprendizaje, eventos, etc. para provocar aún más “choques de partículas” pensantes que den lugar a más innovación y posibilidades emprendedoras.

Bueno hasta aquí este pequeño resumen de este estudios muy rico en ideas y detalles, desde luego es de recomendada lectura 🙂

 

Beneficios del desarrollo de un sector de servicios avanzados

En el post anterior definíamos qué es una empresa de servicios avanzados. En éste nos centramos en empezar a identificar los beneficios que podría traer su desarrollo en nuestra región. En nuestra opinión el desarrollo de este tipo de empresa de servicios tendría importantes bondades para tres agentes; las empresas industriales, el desarrollo territorial y el propio sector servicios.

Las empresas industriales, especialmente aquellas que se engloban en la fabricación avanzada, necesitan de un sector que apoye su competitividad a través de la prestación de servicios que ella misma no puede desarrollar de forma efectiva. Gran parte de las estrategias industriales pasan hoy por la especialización en tecnologías o nuevas formas de fabricación que no dejan espacio para que otras actividades conexas puedan desarrollarse internamente dentro de la organización. Este hecho es especialmente cierto en el caso de las PYMES, donde su reducido tamaño es un elemento más para la necesidad de acudir a un sector de servicios externo para completar su oferta en los mercados globales. Se trata de hacer crecer de forma colaborativa al sector servicios y al sector industrial como una pieza integral en los mercados globales.
El sector de servicios avanzados se basa en la aportación de alto valor añadido al mundo empresarial. Es por ello que, como muchos estudios han puesto de relieve, el empleo que crean es de alto valor añadido, es decir, un tipo de trabajo bien remunerado, estable en el medio plazo y con un componente motivacional alto. Todo ello tiene también por consecuencia el desarrollo territorial más sostenible e inclusivo. Esto nos parece especialmente relevante en Euskadi, donde contamos con un capital humano especialmente formado que necesita de oportunidades de empleo que estén a la altura de sus capacidades y expectativas de forma que podamos evitar la emigración de los jóvenes mejor preparados.
Gran parte de nuestro tejido empresarial en el sector servicios tiene importantes limitaciones para encontrar su lugar en los mercados globales hipercompetitivos actuales. De hecho, es cada vez más habitual ver cómo las grandes empresas y administraciones de nuestro territorio recurren a empresas de otras latitudes en busca de aquellos servicios más desarrollados. Crear las condiciones para que las empresas del sector den el salto y transformen sus ofertas en servicios avanzados puede suponer reincorporación de estas empresas a las cadenas de alto valor añadido global que están surgiendo en el mundo. Para ello es necesario pensar en nuevos modelos de gestión y de negocios para ellas, al mismo tiempo que se pongan en marcha acciones de emprendizaje e intercooperación que cambien la fisonomía del sector.

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Los servicios avanzados a escena

En los últimos tiempos se está hablando cada vez con más asiduidad de los servicios avanzados. Quizás un elemento determinante para ello es que los servicios avanzados se enmarcan en la estrategia de especialización inteligente de Euskadi RIS3 como un instrumento de apoyo para el desarrollo de los tres grandes ámbitos prioritarios de actuación (fabricación avanzada, energía y biociencias).

De hecho existen muchos estudios que muestran cómo la presencia de este sector ayuda a potenciar la competitividad y la innovación del territorio donde emerge. En este sentido, en Euskadi si bien este sector está creciendo en los últimos años su peso es relativamente menor que en otras economías de referencia en Europa. La importancia de contar con servicios avanzados es especialmente relevante en nuestra región debido a la naturaleza de nuestro tejido empresarial. Y es que parece bastante contrastado que las PYMES tienen más dificultades que las grandes empresas para crear y aplicar conocimiento especializado y de alto valor añadido  (elemento nuclear de las empresas de servicios avanzados como comentaré un poco más abajo) en sus procesos, necesitando de una “industria” auxiliar externa para lograr mayor eficacia y eficiencia en este terreno.

Consecuentemente tanto las instituciones públicas como los centros de investigación en economía y gestión se han lanzado a entender mejor este sector para poder desarrollar instrumentos que favorezcan su consolidación como un valioso recurso competitivo al servicio de empresas.

En este misma página, en el apartado de recursos, puedes acceder a unos pocos estudios sobre esta materia bajo el epígrafe KIBS (Knowledge Intensive Business Services) su acrónimo en inglés. En ellos existe, en mi opinión, un defecto de base cuando analizan este sector (cosa que los propios autores admiten por otra parte). Al definir qué es un servicio avanzado acuden a clasificaciones tipo CNAE y de allí seleccionan unas familias determinadas. Así, por ejemplo, consultoria empresarial se considera servicio avanzando independientemente de la actividad que tenga una compañía sea ésta intensiva en conocimiento o desempeñe labores más “básicas”. Lógicamente cuando se quiere promover este sector se persigue el primer tipo de empresa y no el segundo por lo que estos estudios pueden confundir fácilmente y apoyar decisiones erróneas.

Entonces, ¿Si no es una categoría sectorial al uso qué es una servicio avanzado? ¿Cómo caracterizarlo? En mi opinión una empresa de este tipo debería reunir las siguientes características:

  1. Son empresas que ofrecen servicios demandados por otras empresas y no por el consumidor final.
  2. Realizan operaciones complejas de naturaleza intelectual donde el capital humano es fundamental.
  3. Establecen una relación de fuerte colaboración, cocreación, cooperación… con sus clientes.
  4. Su servicio es un elemento de valor añadido importante en el posicionamiento competitivo de sus clientes.
  5. Construyen a su alrededor sistemas de creación y aplicación de conocimiento junto con clientes, centros de I+D, universidades, etc.

Sí, este enfoque más focalizado dificulta el análisis del asunto pero es más cercano a la filosofía última de lo queremos conseguir en realidad. Así que toca complicarse la vida 🙂

¡Seguro que oímos hablar más de todo esto en un futuro cercano!

Programa de doctorado e inteligencia colectiva

Este periodo entre vacaciones de Navidad y Semana Santa no se me va a olvidar en la vida por larga que sea. Menos mal que en su último acto ha tenido un final feliz en el programa de doctorado de la Facultad de Ciencias Empresariales de la Universidad de Mondragon (enpresagintza). Con los doctorandos he intentado compartir mi visión de cómo han ido evolucionando los temas de Empresa Abierta e Inteligencia colectiva, así como los futuros desarrollos que podemos esperar de estos temas en nuestra Facultad.

Ojalá que de los asistentes algunos se hayan sentido intrigados por los conceptos explicados y centren sus esfuerzos en este tema. Comparto las transparencias que he utilizado durante la sesión, aunque espero que lo más enriquecedor sean los encuentros que espero compartir con los asistentes a partir de ahora.

 

Industria e Internet

Hace pocos días en gananzia.com daban cuenta del borrador del Plan Industrial Vasco 2013-2016 que está preparando el gobierno vasco. En él aparecen los sospechosos habituales a la hora de explicar la futura competitividad de nuestro tejido industrial:

Principales retos para la industria vasca según el Gobierno Vasco

A mi en esta foto me sigue faltando un mayor protagonismo del mundo digital. Y es que el concepto solo aparece citado un par de veces en todo el documento. De hecho lo más específico que aparece es cuando en la página 32, al hablar de manufactura avanzada dice: “…una evolución hacia la fabricación avanzada…cada vez más inteligente, es decir, automatizada y digitalizada”.

Creo que no exagero si digo que lo digital es una de las grandes palancas de cambio, social y económica, de este siglo XXI. Por eso me llama la atención lo poco desarrollado y la poca importancia que se le da al tema en nuestro entorno económico. Seguramente tampoco se trata de darle la máxima importancia al tema pero sí al menos parecería correcto dedicarle un grupo de acciones específicas dentro del plan. Y es que ¿acaso aún podemos creer que lo digital transformará todo menos nuestro sector industrial? Seguir considerando lo digital como un elemento propio del sector consumo y de entretenimiento puede ser un error estratégico de primer orden que terminemos pagando muy caro en un futuro cercano.

Compañías tan importantes como General Electric le están dedicando mucha atención a todo este fenómeno que han bautizado como Industrial Internet. Bajo este nuevo término se englobarían los siguientes tres tipo de acciones:

 Industrial Internet

El enfoque de General Electric está centrado sobre todo en lo relacionado con el mantenimiento de las máquinas y demás equipamientos industriales: “Much of the service, maintenance, and repair work is done in a scheduled and uninformed way: carried out routinely on a set timetable because the workers lack real-time information on the state and performance of the industrial assets concerned. Or it happens  in a reactive way, as technicians and engineers rush to repair a failure that might have been avoided if only they had received the relevant signals that preventive maintenance was requires”. Es bastante claro que lo relacionado con “Industrial Internet” tiene que ver con el desarrollo de una estrategia de servicios avanzados dirigidos a crear más valor para el cliente.

Industrial Internet Data LoopEn esta estrategia la parte más obvia es la de conectar las máquinas, no en vano, si estamos pensando que hasta nuestro cepillo de dientes sea un emisor y receptor de información que podemos utilizar para crear nuevas aplicaciones y servicios cómo no vamos a hacerlo con máquinas de millones de euros. En este sentido resultarán relevantes todos los conocimiento técnicos necesarios para lograr conexiones seguras, robustas y de confianza. Sin embargo donde parece que está el meollo del Internet Industrial es en los datos o por decirlo de otra forma; la ventaja competitiva estará en la capacidad de obtener valor de ingentes cantidades de datos que a partir de ya van a empezar a emitir las máquinas. Viktor Mayer-Schönberger y Kenneth Curier en su reciente libro Big Data lo dicen de forma muy elegante; “No existe un término adecuado para describir lo que está sucediendo ahora mismo, pero uno que ayuda a enmarcar los cambios es datificación. Datificar se refiere a recopilar información sobre cuanto existe bajo el sol, y transformarla en formato de datos para cuantificarla. Esto nos permite usar la información de modos nuevos, como en el análisis predictivo: detectar que un motor es proclive a un fallo mecanico basándonos en el calor o en la vibraciones que emite. Lo que se consigue así es liberar el valor latente e implícito de la información”. Para estos autores la clave de la competitividad en este nuevo espacio no está tanto en la posesión de datos, ni tan siquiera en las capacidades relacionadas con la tecnología o la analítica, sino en el desarrollo de una “mentalidad big data”. Es decir, en la habilidad de explotar de forma valiosa y única los datos a nuestra disposición. Una vez más, los verdaderos triunfadores no serían aquellos que saben buscar las respuestas sino, especialmente aquellos que sepan plantearse las preguntas más valiosas.

Se abre por lo tanto todo un nuevo terreno de competitividad del que hasta ahora solo conocemos los preámbulos.  Quizás, ojalá no sea así, nuestro tejido industrial está quedándose un paso por detrás en él y ya sabemos lo que cuesta remontar luego los partidos. ¿puede ser un buen momento para empezar a explorar las consecuencias de la digitalización en el mundo industrial? Yo creo sinceramente que sí.

Martín

Ya ha llegado Martín! Es curioso, a mi, que siempre he presumido de haber crecido mimado entre mujeres, me va a tocar criar a dos chicos; Beñat y Martín.
IMG-20131121-WA0000El segundo niño me ha parecido mucho más fácil que el primero, y además ahora se que Martín sacará de mi lo mejor que tengo (también algún que otro grito fuera de lugar de mi parte más oscura por supuesto) y me ayudará a relativizar todas aquellas cosas que me preocupan en exceso.

En fin, gracias a tod@s los que nos habéis felicitado y a tod@s mis compañer@s de MIK y Enpresagintza por ser más pacientes estos días con el correo electrónico…toca cambiar pañales 😉

Se buscan excentricos

nota: este post es puro desahogo personal, tú verás si lo lees 🙂
 

Volví de los USA en 2008 lleno de nuevas ideas para encontrarme todo el día hablando de la crisis (entonces, oh nostalgia, se hablaba de ella casi con ganas, como si fuera una situación exótica digna de experimentar). Volví a la Universidad de Mondragon y a MIK para dirigir esta última compañía a principios de 2013 para ser testigo de como la Red Vasca de Ciencia y Tecnología veía temblar el suelo bajo sus pies. Y ahora a finales de año desembarqué en Chile y Argentina para hablar de cooperativismo y MONDRAGON la misma semana en la que una de sus empresas bandera hincaba la rodilla en riguroso directo y con profusión de medios.

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Buenos Aires, autobus camino de un acto político

Y no, no me considero una persona con mala suerte, antes al contrario me siento afortunado. Lo que ocurre es que llevamos cinco años de suave, de aristocráticamente elegante decadencia que ahora parece acelerarse. Es curioso, al comienzo pareció que eso de la crisis no iba con nosotros, que solo afectaba a aquellos que de una forma ridícula se habían aferrado al ladrillo pero ahora en nuestra industrial Gipuzkoa, un lustro después, entramos en lo peor para empezar a ser conscientes de que no somos tan especiales como nos parecía.

Mi cicerone allá en Argentina me decía con mucha sorna que, en el fondo, nuestro problema no era la crisis (consustancial a cualquier sociedad y tiempo) sino a que no sabemos vivir con ella. Ellos, relataba ufano, viven en un ascensor que les sube y baja entre épocas mejores y peores y ya tienen mucha estrategias materiales y emocionales, para sobrevivir a ambos periodos. Pero nosotros los europeos creíamos habernos bajado del ascensor, en una especie de pacto con el diablo que en lugar de eterna juventud nos proporcionara eterno bienestar. ¡Bienvenidos al ascensor! me decía una y otra vez mi colega mientras me martilleaba con las estrategias del piso cero.

Allá en el cono sur están ahora en un momento expansivo y eso se nota en el ambiente, en las ganas de hacer cosas. Los estudiantes de ingeniería que visité “acusaron” al décano de formar “empleados” mientras ellos querían ser “empleadores”. No se trata de un nuevo El Dorado ni mucho menos, pero más allá de aspectos económicos la diferencia fundamental está en la actitud, en sentirse en un buen momento para hacer nuevas cosas. Aquí estamos más paralizados, abducidos por unos medios de comunicación que, salvo honrosas excepciones, nos dan el dulce rol de victimas que les garantizan enormes audiencias fieles en busca de coartadas. Seguramente por ello se ve tanto pesimista encantado, pues como decía Howard Zinn “El pesimismo se convierte en una profecía que se reproduce al dañar nuestra voluntad de actuar” y por ahí encuentran muchas personas su zona de confort. Y es que no he visto, entre tanto pensador y tertuliano que nos rodea, ninguna crítica real sobre la sociedad civil. Y cuidado, esto no quiere decir que políticos, empresarios, sindicatos, etc. no tengan responsabilidad pero alguna tendremos también los ciudadanos. Me parece que la mayoría hemos priorizado comodidad y seguridad por significado y libertad y ahora que no nos salen las cuentas ni en lo personal ni en lo profesional buscamos alguien a quien culpar.

Santiago de Chile con Los Andes al fondo
Santiago de Chile con Los Andes al fondo

A mi conocer Argentina y Chile me ha supuesto una bocanada de aire fresco emocional (además de una importante experiencia profesional). De Argentina me quedo con el entusiasmo que se respira por cualquier cosa (política, universidad, etc.). Me gusta pensar que el entusiasmo de una persona o sociedad es un buen indicador de salud y allí el estado es de vitalidad. De Chile me ha sorprendido la riqueza de sus recursos y las ganas de construir una sociedad más equitativa sobre los mismos.

Muy probablemente este post no sirva de nada, sacarme de encima un regusto melancólico que he traído de allá quizás. Pero ahora que estamos en un momento bajo, tal y como lo hice cuando estábamos mejor, sigo reivindicando la necesidad de romper inercias, de reclamar una y otra vez que necesitamos perspectivas nuevas más rompedoras. Quizás sea el momento de considerar que hacer mejor lo mismo ya no vale y que hay que hacer mejores cosas, diferentes, si queremos adaptarnos al siglo XXI. Creo que tenemos demasiada gente enamorada de nosotros mismos, de lo que nos ha valido hasta ahora, a los mandos. Me vienen a la cabeza una y otra vez unas palabras de Stuart Mill “la excentricidad y la fuerza de carácter marchan a la par, pues la cantidad de excentricidad que una sociedad contiene está en proporción a su cantidad de genio, de vigor intelectual y de coraje moral. el peligro actual estriba en el poco valor a ser excéntricos que muestran los hombres”.

Es el momento de los excéntricos ¿dónde están?

#Crowdsourcing y #Gamification en #IBM

Interesante artículo publicado bajo el título “Experiments on Motivational Feedback for Crowdsourced Workers“, el objetivo de este artículo es investigar cómo los distintos tipo de incentivos y feedbacks pueden incidir en más participación en un proceso de inteligencia colectiva o crowdsourcing.

El artículo plantea un experimento real en IBM. En esta organización, y durante 6 meses, se pidió a 437 empleados que ayudarán a encontrar y clasificar cuentas de otros empleados, ex-empledos, listas de interés, etc. en Twitter. Para todo ello se construyó una aplicación web que estas 437 personas podían utilizar para llevar a cabo esta tarea.

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Aplicación web creada para el experimento

Lo interesante del artículo es que se dividió a todos estos participantes en 7 grupos. Los integrantes de cada grupo recibían un tipo de feedback diferente. De esta forma se puede comparar la actividad (cantidad de participación en la tarea colectiva) de cada grupo y establecer qué mecanismos de motivación y feedback han sido los más efectivos. Un objetivo importante del artículo es saber si las técnicas de gamificación son efectivas a la hora de lograr un mayor compromiso de los usuarios.  En las dos siguientes figuras se pueden ver los siete grupos creados y cómo recibía el feedback cada uno de los grupos (lógicamente no hay representación para el grupo que no recibía ningún tipo de feedback). Como puede observarse, hay dos tipos de incentivos a los que se apela; la satisfacción o logro personal y una vertiente más social (es bueno recordar aquí que no existen solo estos dos tipos de incentivos, en post anteriores hemos identificado hasta siete).

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Combinaciones de diferentes técnicas de motivación
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Diferentes presentaciones de feedback en pantalla para cada grupo

Cada tipo de incentivo tiene una versión no gamificada y gamificada de feedback. Cuando se trata de incentivar el logro o la satisfacción individual se incorpora un mecanismo de niveles, de esta forma se intenta “provocar” al usuario a través de la posibilidad de ir subiendo de nivel si encuentra un determinado número de cuentas de empleados de IBM en twitter. Yo mismo he sido “victima” de este mecanismo en un juego (logo quiz) este mismo verano…y la verdad es que les ha funcionado. Cuando el incentivo es de carácter social el mecanismo de gamificación  empleado ha sido un ranking.

El estudio es muy rico en cuanto a las conclusiones que de él se pueden obtener, pero yo destacaría principalmente dos:

  • La datos recogidos demuestran que la cantidad y la calidad, así como la sostenibilidad de las tareas a realizar se incrementan mediante el uso de los mecanismos de gamificación. No obstante, parece existir un umbral a partir del cual los empleados de IBM pierden su motivación intrínseca a la tarea y comienzan a funcionar con una lógica de “timar” al sistema perdiendo de vista la calidad y el sentido de las tareas a realizar. Este hallazgo tiene mucho sentido ya que el mismo fenómeno ha sido identificado para el caso de las recompensas materiales. Esto es, a partir de cierto nivel de recompensas éstas acaban con la motivación intrínseca de los sujetos y dejan de ser efectivas. En este caso, por ejemplo, los usuarios que tienen un feedback doble gamificado, individual y social, han mostrado peores resultados que aquellos que tenían solo un feedback gamificado.
  • Los usuarios de la aplicación con feedback gamificado individual tienen mejores resultados en el corto plazo (es decir participan más), mientras que aquellos que tienen un feedback gamificado social respondían mejor en el largo plazo, es decir, su comportamiento aunque más modesto en un principio terminaba siendo el mejor en el estudio longitudinal. Este hallazgo confirma la importancia de la reputación como factor motivacional que ya identificábamos en el estudio sobre la comunidad Forvo.

El análisis de los factores motivacionales sigue siendo, en mi modesta opinión, uno de los campos de investigación más interesantes dentro de la inteligencia colectiva. Solo con un correcto uso de los mismos es posible hacer confluir a un gran número de personas en una tarea colectiva. Estudios como éste nos arrojan más luz y nos permiten diseñar actividades colectivas con mayor conocimiento de causa. Además, en este caso, el estudio del comportamiento de una técnica tan novedosa como la gamificación hace aún más interesante y recomendable la lectura de este articulo. Por último destacar que este estudio no se basa en las percepciones de los usuarios sobre cuál es el origen de su motivación sino que contrasta directamente tipos de incentivos y feedbacks con acciones concretas y medibles en cantidad y calidad. Lo dicho un artículo muy recomendable.

Apuntes sobre innovación en gestión