Gary Hamel en su libro “The Future of Management” sostiene que los principios del management moderno, que tienen su base a principios del siglo XX, son seis y tienen los siguientes objetivos:

  • Standardization: Cultivate economies of scale, manufacturing efficiency, reliability, and quality.
  • Specialization (of task and functions): Reduce complexity and accelerate learning.
  • Goal alignment: Ensure that individual efforts are congruent with top-down goals.
  • Hierarchy: Maintain control over a broad scope of operations.
  • Planning and control: Establish regularity and predictability in operations; conformance to plans.
  • Extrinsic rewards: Motivate effort and ensure compliance with policies ans standars

Ciertamente todos ellos apuntan a una misma dirección: la eficiencia en lo previsible, hacer lo que sabemos hacer sin sorpresas, mecánicamente, de forma controlada y segura, en fin, la razón como fe inquebrantable, etc. Pero ahora vivimos en la era de lo imprevisible, de la turbulencia que tan bien han sabido definir y medir Thomas y D´Aveny, lo irregular y lo inesperado como norma, el ocaso del dogma causa-efecto, la emergencia de los fenómenos no lineales… Vivimos en la caótica postmodernidad.

Y esta época es ambigua como lo es su nombre. Algo que se define por referencia a lo anterior y no por su propio ser indica bien claramente que no sabemos muy bien a que atenernos, ya no sabemos qué esperar. Pero algo hemos de hacer y, buscamos respuestas pasando de la industria del vapor y la electricidad a la cibernética, de la física de Newton a la relatividad de Einstein, sin embargo, como escribio Luis Racionero, los valores y el poder siguen estancados en la edad moderna.

El fenómeno no es nuevo, el término postmodernidad está hace mucho en boca de todos pero Hamel, inasequible al desaliento, sigue escribiendo libros explicando cuáles deberían de ser los nuevos principios como si la postmodernidad fuera cosa de ayer a la mañana. Y uno sospecha que hace mucho tiempo que sabemos cuáles son los valores que deberían guiar la gestión de nuestra época (democracia, creatividad, autonomía, flexibilidad, transparencia, participación radical, individualidad, compromiso, pasión, etc.), todos ellos más relacionados con las actitudes que con las aptitudes, pero también sospecho que estos valores además de con la razón o la oración se “infectan” sobre todo a través de la acción; lo objetivo se explica mientras que lo subjetivo se vive. En mi opinión, no es por desconocimiento del virus a inocular sino por la incapacidad de propagarlo como una epidemia por lo que estamos errando en la gestión de nuestras “empresas postmodernas”. Así que es muy posible que no necesitemos un nuevo libro de Hamel sino un “Hamel” en nuestra vida, o dicho de otra manera, es tiempo de activistas y no de discurso moral.