Julen lleva ya un par de post (aquí y aquí) poniendo un punto de pesimismo al asunto de lo 2.0. El viernes, durante la MoodleMoot Euskadi, Tiscar también hizo sentir cierto desanimo en este tema. Yo mismo, casi sin darme cuenta, en mis últimos cursos y encuentros con personas no especialmente “puestas” en el tema, he dejado caer una cierta decepción por la deriva de las cosas. ¿Qué está sucediendo?

Todo empieza con el entusiasmo de los supuestos inmigrantes digitales (la inmigración denota movimiento cosa difícil de ver en muchas ocasiones, la verdad). A gran parte de las personas (directivos, profesores, consultores, etc.) no tenemos problemas en hacerles sentir que esta nueva web tiene implicaciones muy importantes en la forma en la que se organiza y ejecuta el trabajo, especialmente en aquél relacionado con la creación y distribución de conocimiento. Pero, a continuación sus formas les delatan, sus comportamientos y acciones no encajan con la “filosofía” que emana de la web social. No asumen que la transparencia comienza por la publicación de contenidos propios en la web, que la reputación está en función no tanto de lo que eres capaz de crear sino de lo que estás dispuesto a difundir o que todo esto no tiene sentido sin apostar por la distribución libre de contenidos. Así que tenemos una paradoja; una especie de versión actualizada del lema del despotismo ilustrado que diría “todo para la web 2.0, pero sin lo 2.0”.

Y es aquí donde aparecen nuestros miedos de estar creando una burbuja, no económica, pero sí conceptual, al estar alimentado unas expectativas que no vienen respaldadas por activos, comportamientos y compromisos reales….por ahora. Así que nos ponemos la venda antes que la herida para que luego no nos acusen de generar ilusiones baldías.

Pero, seamos honestos, los cambios tećnicos y económicos preceden a los sociales; la agricultura (como conjunto de nuevas técnicas que trae consigo una nueva forma de gestionar ciertos recursos naturales) trajo consigo una nueva sociedad y la máquina de vapor(y otros avances) la sociedad industrial, no al revés. Quiero decir que la agricultura trajo con el tiempo el fin del nomadismo y no al contrario. Quizás, estemos corriendo demasiado y queramos ver ya la sociedad de la información cuando los avances técnicos en el mundo virtual todavía no han afianzado los cambios económicos que terminan “moviendo” los resortes profundos de la sociedad. Pero, en este mundo ultra rápido quien tiene tiempo como para esperar los inevitables largos periodos de adaptación social.

Bueno, ¿qué pensais de esto de la burbuja digital?