¿Tenemos tiempo para aprender en las empresas? Yo diría que no, o que cada vez menos. ¿Necesitamos aprender en las empresas? Yo diría que sí, además, cada vez más y más rápido. Hace poco un estudio, un tanto informal pero interesante, en USA ponía de relieve los resultados de esta contradicción. Tenemos la sensación de que las personas, nosotros mismos, no aprenden lo suficientemente rápido. Y no lo olvidemos estamos en la era del conocimiento.

 

Pero, volvamos un paso atrás, ¿cómo aprendemos? Creo que cuando hablamos de aprender la mayoría de las personas pensamos en cursos (presenciales o no) donde nos guíen por un conjunto de conocimiento paquetizado de antemano por uno o varios profesores. Esta forma de funcionar plantea algunos interrogantes; la falta de flexibilidad en los ritmos y tiempos de aprendizaje y la dificultad de encontrar programas de formación suficientemente específicos en un mundo hiperespecializado, por ejemplo.

Bajo mi punto de vista los trabajadores del conocimiento no pueden delegar totalmente su aprendizaje a momentos y fuentes puntuales  sino que tienen que incorporar su aprendizaje  a su realidad diaria para adaptarse al cambiante entorno que nos rodea. A día de hoy gran parte de los recursos para gestionar el conocimiento, y otra gran parte de lo mejores expertos en cada campo del saber, están al alcance de cualquier persona con unas habilidades mínimas de gestión de la información. Está abundancia es, como ya sabemos, en sí misma un problema, lo que refuerza la necesidad de saber utilizar tecnologías como el RSS o la etiquetación social. ¿Por donde empezar? Una buena opción es incorporar a tu dinámica de trabajo un proceso consciente de “gestión del conocimiento personal” o PKM (Personal Knowledge Management), algo parecido a lo que propone Harold Jarche a través de este gráfico.

 

 

 ¿Lo haces? ¿Te suenan extrañas algunas palabras del gráfico como agregador de feeds, escribir en un blog o buscar información en del.icio.us (gestor de favoritos o “bookmarks” sociales)…? Es muy posible, ya que a pesar de que la web 2.0 es el sitio natural para  construir entornos de aprendizaje personal, estás herramientas no son aún muy comunes. Así que hay tenemos un bonito reto en las organizaciones; ayudar a las personas a construir sus espacios y procesos propios de aprendizaje. Seguramente el estadio final sea individuos utilizando en su proceso de auto-aprendizaje todas, o gran parte, de las herramientas 2.0 (que se pueden observar en el gráfico de al lado) que Alan Cann visualiza como necesarias para  la configuración de lo que él llama Personal Learning Environments.

Y sí, el aprendizaje es una acción individual pero  también social porque la pregunta que nos tenemos que hacer ya mismo no es solo ¿cómo aprendo? sino también ¿con quién aprendo? Encontrar otras personas con intereses similares (ahora que hemos acabado con la figura central del padre-profesor) con los que conversar compartiendo y completando nuestras reflexiones de forma que formemos nuestra propia red de aprendizaje es una cuestión inaplazable, en mi opinión, para cualquier profesional del conocimiento del siglo XXI.