El decano de nuestra facultad, espero que en sintonía con nuestro rector, me ha pedido que este año lea la lección inaugural del año académico. Tímido como soy, no me gusta mucho aparecer en público y menos desde un púlpito así que aunque con un punto incomodidad acepté el cometido.

Aunque la Universidad no me ha dicho expresamente del tema a tratar, es bastante claro que la intención al hacerme esta invitación es que explique mis ideas, opiniones y de forma muy resumida el estado del arte en torno a lo que hemos venido denominando web 2.0 y/o empresa 2.0.

La duración del “speech” es de unos 25 minutos así que hay que hacer una selección importante de ideas a contar, aunque también es cierto que al ser una lectura el tiempo pasa más despacio. Le he dado muchas vueltas a cómo estructurar los contenidos de la presentación y, por ahora, me he decidido a ordenarla en cinco bloques.

En uno primero, decididamente corto, intentaré definir el concepto web 2.0. Así, mencionaré las tecnologías y aplicaciones propias de este nuevo tipo de web para finalizar remarcando que la utilización de éstas ha traído consigo la emergencia de nuevos valores que han supuesto una cierta revolución social.

En un segundo y tercer bloque trataré de abordar esos nuevos valores o, por lo menos, lo más interesantes desde mi punto de vista. Me he decantado, por el momento, por hablar sobre la figura del usuario como creador de contenidos principal en este nueva web y por la relevancia en este contexto de la inteligencia colectiva. En el primero de ellos, me gustaría también destacar aspectos relacionados con el “problema” de la sobreinformación y con los miedos y neuras que genera la transparencia tanto en las personas como en las organizaciones. En el segundo me gustaría centrarme en la “arquitectura de la participación”, es decir, en los mecanismos y obstáculos que animan a las personas a distribuir su conocimiento e información.

En la cuarta y quinta parte de la presentación trataré de exponer que esta revolución social provocada por la web 2.0 debe empujar también a las empresas a replantearse sus propios principios de gestión. En concreto me gustaría señalar cómo al ser el usuario el principal creador del recurso competitivo clave  (conocimiento, ideas innovadoras…) y tener en sus manos, de forma muy asequible, las herramientas precisas para generarlo y diseminarlo, los mecanismos de control e incentivos varían sustancialmente. En este punto me gustaría llamar la atención sobre la ética hacker como fuente de ideas para ampliar los resultados y el compromiso de los trabajadores del conocimiento. Por último trataré de explicar el rol de las comunidades de usuarios, en especial de aquéllas que son online, a la hora de destapar la potencia de la inteligencia colectiva.

¿alguna idea o sugerencia?