Andrew McAfee es un profesor de Harvard que pasará a la pequeña historia por acuñar el término Empresa 2.0 en un famoso artículo en la Sloan Management Review allá por la primavera de 2006. Su blog es una referencia en estos temas, donde siempre hay reflexiones interesantes sobre este fenómeno.

La broma del título viene a que si bien esta persona habla constantemente de 2.0 en la empresa casi siempre lo hace en términos de aplicaciones; por ejemplo “la empresa X ha utilizado Facebook para esto y aquello con estos resultados”, “la empresa Y ha utilizado twitter para esto y aquello con estos resultados”. Pocas veces reflexiona sobre los valores o actitudes organizativas distintas que emergen de la aplicación de lo 2.0. Más bien lo trata como si fuera una tecnología más. Se instala, se usa y ya está. Como ahora estamos dándole vueltas a la idea de que no es posible una verdadera empresa 2.0 (o lo que sea que quiera ser 2.0) sin interiorizar una serie de valores inherentes a este nuevo fenómeno (aquí y aquí por ejemplo) me preguntaba si McAfee es uno de los nuestros o no.

Esta reflexión se ha reforzado a raíz de su último post donde dice ver con muy buenos ojos algo que llama “E2.0 ratings” que vendría a ser como unos indicadores de cómo lo están haciendo los trabajadores con las aplicaciones de software social.  Es decir, si el trabajador en la empresa 2.0 tiene que crear posts en los blogs de la empresa (authoring lo llama él), editar en los wikis (editing) participar en los foros (interacting) y etiquetar recursos informacionales (tagging) midamos cuánto lo está haciendo (no entiendo muy bien que se mide en el factor pointers/upload). Además, McAfee añade un factor más donde a cada trabajador se le mediría lo buenos o malos que están siendo los feed-backs de sus compañeros sobre sus posts, ediciones de wikis, materiales etiquetados etc.  Como bien dice en su post, este último factor está ahí para medir la calidad ya que el resto es una medición de la cantidad. (Un ejemplo de cómo podría quedar la “valoración 2.0” de una persona podría ser el gráfico de arriba). ¿Qués os parece? En mi opinión esta práctica supone una serie de problemas que intento explicar a continuación.

Bien, por un lado están los problemas “tradicionales” de los sistemas de medición en este ámbito, por ejemplo, si realmente están midiendo lo que queremos o no (¿esta herramienta nos ayudaría a ser más creativos?, sinceramente lo dudo), o si van a producir resultados no deseados (por ejemplo si se valora la cantidad de la participación se puede pervertir el sistema aportando basura…). Por no hablar del peligro de convertir la medición en una competición donde desaparezcan las posibilidades reales de cooperación entre los miembros de una misma empresa. Además habría que valorar todo el esfuerzo que habría que hacer para poner el sistema en marcha y posteriormente mantenerlo. Por último, otro problema típico puede ser que nadie utilice esos datos para nada con fundamento.

Pero más allá de todo esto, yo me pregunto si este tipo de indicadores no choca frontalmente con el espíritu de lo 2.0. La participación en los blogs, wikis, etc. que estamos viendo en la sociedad (como por ejemplo en la Wikipedia) está guiada por la pasión, la diversión, el sentido de pertenencia a una comunidad, etc. Si empezamos a introducir elementos de control (toda medición lleva asociada querámoslo o no una esencia de control) cuando llevamos el software social a la empresa, éstos pueden descafeinar lo verdaderamente diferente que tiene la web 2.0, que es la forma en la que la gente se ha acercado a ser parte de ella (y no las tecnologías o aplicaciones). Podemos convertir algo que es voluntario y hasta divertido y creativo en un asunto obligatorio, normativo, angustioso, etc.  por no llegar a las puntuaciones deseadas.

Ahora bien alguien podría decir que muchas comunidades (como por ejemplo las de desarrollo de software de código abierto), se basan en un sistema de reputación que podría ser el fruto de un sistema de indicadores como el que estamos analizando. Sin embargo, tengo para mi que los sistemas de reputación que mejor han funcionado en la web 2.0 han sido aquellos más informales, es decir, los que de forma subjetiva cada miembro se ha ido formando sobre los demás al verlos actuar y que terminan repercutiendo en el estatus (por ejemplo a la hora de tomar decisiones) de las personas en la comunidad.

“Lo que no se puede medir, no se puede gestionar”, un paradigma que nos va a resultar difícil de romper en nuestras empresas. Así que más vale que afinemos nuestros argumentos contra ideas tan bien intencionadas como las de McAfee.