Gary Hamel lo deja bastante claro en su último libro “The Future of Management“, la innovación en gestión en los próximos tiempos parece que va a discurrir por dos ejes: agregar la inteligencia colectiva y lograr prender la chispa de la pasión en los trabajadores del conocimiento. Realmente la pasión es también un elemento muchas veces mencionado cuando hablamos de la empresa 2.0.

¿Por qué este interés en la pasión? Bueno lo cierto es que cuando las organizaciones solo deseaban que los trabajadores acatasen las normas, lo compraban con dinero, sin embargo, teniendo en cuenta el trabajo que se realiza hoy en día, los problemas motivacionales son más complejos. El control y la medición exacta de los resultados de un trabajo ya no funcionan, solo la autogestión del trabajador asegura un desempeño eficaz. A su vez, la autogestión exige más iniciativa y compromiso, lo que depende de pasiones y satisfacciones más profundas que las recompensas extrínsecas no pueden ofrecer. Necesitamos personas apasionadas que saquen lo mejor de sí mismas sin ningún tipo de premio, acompañamiento o castigo especial. Las recompensas extrínsecas pasan a un primer plano cuando los fondos o los beneficios de los trabajadores no son suficientes o cuando surgen temas de injusticia social. Se diluyen en el transfondo el resto del tiempo.

¿Dónde encontrar prácticas, ejemplos o ideas que nos permitan empezar a explorar esto de la pasión en el trabajo? Una fuente de inspiración clara es el movimiento hacker. Como señala Himanen en su libro sobre la ética hacker “el primer valor orientador en la vida de un hacker es la pasión”. ¿Dónde encuentran estas personas la pasión por su actividad? Para lograr este tipo de motivación intrínseca el primer paso es la sensación de autonomía y competencia. Como han demostrado sobradamente Ryan y Deci, uno no puede apasionarse con una actividad si siente que no tiene capacidad de elección y decisión sobre ella o si siente que no es competente en su realización. Pero, más allá de la autonomía, y competencia yo diría (como reflexión en voz alta) que la pasión en estas personas proviene de tres caminos distintos (No hace falta decir que los hackers tienen otro tipo de motivaciones para realizar la labor que realizan, como por ejemplo, el reconocimiento de sus iguales):
  1. La pasión inherente a la actividad misma. Es decir, si encontramos divertido, estimulante, etc. nuestra tarea la haremos con más pasión. Las personas encuentran estimulantes distintas actividades, para algunos es divertido programar código (como puede ser en el caso de un hacker), para otros trabajar la madera y para otros leer sobre la vida de santos…
  2. La pasión inherente a la forma de desarrollar la actividad. Podemos convertir actividades que no son inherentemente divertidas en atractivas presentándolas como un juego. Es el caso de la empresa Geek Squad, dedicada al mantenimiento de parques de ordenadores (una actividad no especialmente divertida), pero que ha recreado el mundo de los Men in Black en su vocabulario, indumentaria, formas de hacer las cosas etc. convirtiendo la empresa en un lugar divertido.
  3. La pasión inherente al fondo de la actividad. Un actividad puede que no sea muy atractiva y que además no se realice de una forma lúdica que la haga más estimulante sin embargo, las personas pueden llegar a apasionarse con ella si sienten que su realización tiene un propósito, es decir, es significativo en el sentido que su realización marca una diferencia en el entorno (más o menos lejano).

Por lo tanto, la pasión sólamente basada en el hecho divertido en sí mismo no es lo que define la ética hacker. Eric Raymond en su libro “The Cathedral and the Bazaar” le da mucha importancia a este aspecto al señalar que la palabra pasión describe bien la actitud de los hackers aunque señala que de esto no se debe concluir que todos los aspectos del trabajo de estas personas son puro juego o diversión. Al contrario el hacker está dispuesto a hacer las partes más aburrridas de una tarea si ésta tiene una relevancia en el propósito general de su labor. Vivir y trabajar con un propósito es lo que más atrae nuestro compromiso y estimula nuestra pasión y creatividad.

Por lo tanto, si las organizaciones quieren personas apasionadas tienen que proporcionar significado o sentido al trabajo de sus miembros, al mismo tiempo que les proporciona libertad y medios para desempeñar sus propias ideas y actividades de forma autónoma. Basándome en las ideas de Kenneth Thomas, me he atrevido a visualizar un modelo que trata de explicar esto de lograr  la pasión en las organizaciones como una suma de autonomía y liderazgo.

Por un lado necesitamos liderazgo que dote a las organizaciones de SENTIDO y que proporcione un sentimiento de PROGRESO con respecto al mismo. Por otro lado necesitamos que esos mismos líderes den autonomía a las personas para que ellas puedan ELEGIR qué actividades y de qué forma realizarlas y hacer el seguimiento de su nivel de COMPETENCIA.

Bueno hasta aquí me ha llevado la reflexión sobre la pasión por ahora, seguiremos informando ;-).