Innovación Abierta es aquella concebida como un sistema abierto en el que tanto agentes internos como externos a la organización participan en dicho sistema. Es decir, asumimos que existe un conjunto de personas fuera de nuestros límites organizacionales que podrían aportar un valor muy importante a la hora de desarrollar/innovar en nuestros productos y/o servicios. Realmente, el fin es poner en práctica el programa de la Inteligencia Colectiva, es decir, se trata de cómo podemos conectar a ese conjunto de personas para que a través de la competición y la colaboración entre ellos emerja un producto, idea, etc.  lo más inteligente posible.

Que vivimos en un mundo con el conocimiento cada vez más distribuido no hay duda, como tampoco la hay en el hecho de que contamos, y cada vez más, con herramientas tecnológicas que pueden facilitar esa conexión entre el saber de las personas. En definitiva, pensar en términos de Inteligencia Colectiva (IC) es más pertinente que nunca. Actualmente hay dos grandes áreas en las que se está poniendo en práctica la IC: la generación de contenidos (como por ejemplo la Wikipedia) y la evaluación de contenidos (por ejemplo digg).

Si la la Innovación Abierta se centra, sobre todo, en la generación de contenidos (la evaluación de alternativas es un paso posterior a la innovación de las mismas), la siguiente pregunta que cabe hacernos es cómo podrían las empresas poner en marcha programas de IC. Siguiendo la taxonomía desarrollada por los chic@s del MIT Center for Collective Intelligence y por la prácticas que poco a poco se van viendo, sugiero tres grandes maneras: Concurso, Colección y Colaboración. He dibujado esta idea y otras que a continuación expongo en el siguiente gráfico.

Empecemos comentando el tipo CONCURSO. El concurso es aquella forma de poner en juego la inteligencia colectiva en la que los miembros de la comunidad (por ejemplo mis clientes, usuarios, prescriptores, etc.)  no tienen que colaborar entre ellos, es más, compiten entre sí para crear la mejor de las soluciones posibles como respuesta a un problema concreto. Es el modelo de Innocentive, que ha replicado recientemente a nivel hispanoamericano Universia a través de su iniciativa Innoversia o aún más cerca nuestro ideas4all. Es una forma de abrir la innovación por cuanto una empresa da información sobre sus productos, servicios, etc. a la espera de que alguien de con una solución innovadora que adoptará para sí. Normalmente, existe un premio tangible para el ganador y por ello las personas tratan de ocultar sus creaciones, al menos hasta el último momento, a ojos de los demás para no dar pistas. Las plataformas antes enunciadas (Innocentive, Innoversia e Ideas4all) agrupan y organizan concursos referidos a diferentes empresas pero algunas se han animado a crear sus propios concursos enfocados a la innovación, como por ejemplo Sony Ericsson.

En el tipo COLECCION, los miembros de la comunidad no compiten entre sí pero sí que intercambian sus contenidos sin que ello signifique que colaboren directamente a la hora de crearlos. Por ejemplo, tomemos nuestra famosa comunidad de LEGO Mindstorm. En ella, las personas intercambian los innovadores robots que van creando y luego los muestran incluso explicando cómo los han hecho. Así, tenemos una colección de robots, inspirados, al menos en parte, unos por otros, pero dónde cada uno de ellos es principalmente fruto de un trabajo individual. El incentivo en este tipo de prácticas de IC no es un premio tangible sino más bien aspectos sociales como la reputación, el estatus, etc. Denis Hancock sostiene con acierto que en ambos casos, concurso y colección, el objetivo perseguido es atraer a “the best uniquely qualified minds in the world“. Esto es, no se trata de iniciativas para crear desde el conjunto sino para explicitar lo que cada individuo, incentivado de forma distinta, puede dar de sí desde el punto de vista de la innovación. Las diferencias entre las dos formas las encontramos, por un lado, en los incentivos en juego y, por otra lado, en que en la colección es preciso generar mecanismos de gestión de comunidades como pueden ser la normas sociales.

¿Cuándo podemos hablar de la forma COLABORACION? Se trata de aquellas iniciativas que persiguen desarrollar un contenido (idea, producto, servicio, etc.) de forma coordinada y conjunta. El caso más paradigmático, aunque nada tenga que ver (¿o sí?) con la innovación, es un artículo de la Wikipedia, donde varias personas construyen juntas un mismo elemento. Es también el caso de un buen número de comunidades de software de código abierto por ejemplo. En este tipo de iniciativas las necesidades de “gestionar” la comunidad se hacen aún más evidentes, pues no sólo se comparte ya una relación o un espacio sino también unos objetivos y los caminos para lograrlos. Los incentivos pasan también a ser diferentes, tomando gran importancia el sentido o el propósito a lograr mediante la comunidad como motor de la acción de los individuos.  Por todo ello, aunque en principio esta forma que hemos llamado “colaboración” pueda resultar más enriquecedora y más cercana a lo que entendemos normalmente por Inteligencia Colectiva es también más difícil de llevar a cabo. Quizás por ello, encontremos tan pocos ejemplos a nuestro alrededor. No obstante, como señala Massimo Menichinelli no sólo debemos apostar por la idea “Open”, sino que debemos ir más allá y desarrollar prácticas que él denomina Open P2P, como forma de llegar al fondo las posibilidades de la IC mediante proyectos realmente colaborativos y cooperativos.

¿Próximos pasos? Bueno parece evidente que es necesario seguir pensando en esta mini taxonomía para depurarla mejor. También estaría bien encontrar muchos más ejemplos de cada una de formas identificadas y por último un marco de decisión que facilite la elección de una de estas tres prácticas cuando una organización quiera poner en marcha un programa de Innovación Abierta explotando la Inteligencia Colectiva de sus clientes, usuarios, etc.

Allá vamos.