Nassim Nicholas Taleb habla en su último, y magnífico libro, El Cisne Negro sobre un concepto muy interesante “La Falacia Narrativa”. Y qué se esconde tras este nombre, pues la incapacidad del ser humano de aceptar la verdad desnuda y en muchas ocasiones inexplicable  (con la información y capacidades que tenemos) y su obsesión por encontrar patrones explicativos a todo lo que sucede a su alrededor. Como bien explica Nassim “la falacia narrativa se dirige a nuestra escasa capacidad de fijarnos en secuencias de hechos sin tejer una explicación o, lo que es igual, sin forzar un vínculo lógico, una flecha de relación sobre ellos“.

Este hecho es muy perceptible en la vida cotidiana y en el trabajo pero es más sonrojante en los medios de comunicación. Ultimamente en lugar de recoger y contar hechos les ha dado por buscar razones a todo. El colmo es cuando tienen explicaciones certeras hasta para los caóticos movimientos bursatiles. ¿Por qué esta necesidad ilusa de querer comprenderlo todo? Una razón seguro es la verosimilitud, las cosas nos parecen más factibles cuando podemos darles un orden. Pero Nassim tiene otras dos razones (nótese la paradoja 😉 )

Por un lado, dice que interpretamos de modo muy parecido a como realizamos otras actividades consideradas automáticas y ajenas a nuestro control, como la de respirar, esto es, nos cuesta más no teorizar que teorizar. Estamos programados para buscar el orden y la armonía. Seguramente porque lo contrario nos genera mucha ansiedad y angustia. Y por otra lado, cuanto más ordenada, menos aleatoria, más conforme a patrones y narrada sea una serie de palabras o símbolos, más fácil es almacenarla en la propia mente o volcarla en un libro u otro tipo de soporte. Así que hacemos todo lo posible, hasta auto engañarnos, a través de la simplificación de causas y efectos, con tal de ser capaces de almacenar más información.

En fin, deseamos el orden por encima de todas las cosas y entre todos estamos haciendo un mundo más caótico, ¿alguien tiene alguna explicación? 😉