Como ya ha quedado dicho por Julen y Aitor, desde Marzo hasta Junio impartimos un curso online con el título “Entornos de trabajo 2.0” de la mano de la Fundación Asmoz. El programa está dividido en cuatro bloques; La empresa en el marco de la sociedad del conocimiento, la web social, la web social: blogs, microblogs y Wikis y herramientas de eficiencia en la web social.

A la hora de preparar este curso le estoy prestando más atención al último de los cuatro, el de la eficiencia en la web social. Me resulta atractivo el tema por dos motivos; uno porque la cantidad de información en la red aumenta de forma exponencial y parece que va a seguir a ese ritmo de crecimiento por mucho tiempo y dos, porque cuando doy cursos, charlas, etc. sobre la web social una de las cosas que me parecen más evidentes es que las personas, en general, no conocen aún herramientas y formas eficientes de gestionar la avalancha de información.  Realmente, no hay medidas que “solucionen” el problema de la sobreinformación pero sí que hay prácticas y herramientas para convivir mejor con él. Algunas ideas sobre este tema a las que daremos un perfil más nítido en el curso pueden ser:

  • La caída del mito de “sólo la información necesaria”. No podemos dar, ni intentar identificar para nosotros mismos, información embotellada lista para consumir. Como señala Stowe Boyd, debemos pensar  en el mundo informacional de hoy como un gran río sobre el que en un momento dado echamos un vistazo para ver lo que ocurre en ese instante. Lógicamente, no podemos estar siempre observando el río por lo que mucha información pasa sin poder atenderla. No obstante esto no debe angustiarnos, debemos aceptar la incertidumbre que supone saber que no podemos controlar toda la información que nos gustaría.
  • Aunque sea un problema irresoluble en su totalidad sí que podemos tomar medidas para ser más eficientes en la gestión de la información. Una primera viene de la mano de la tecnología. En la web 2.0 no sólo se han desarrollado herramientas de creación de contenidos (blogs, wikis, etc.), también han visto la luz otras enfocadas a realizar una mejor monitorización de esos contenidos. Los ejemplos más típicos son los formatos RSS y la folcsonomía. Roberto Carreras ha realizado una muy completa recopilación de otras herramientas con este mismo propósito.
  • Otra práctica que está resultando cada vez más importante es la gestión de la información por capas. Es decir, ser consciente de que no todas las fuentes de información son igual de prioritarias y por eso las estratificamos. Para cada uno de los estratos las herramientas de seguimiento, los periodos entre consultas, la forma de la lectura, etc. deben ser diferentes.
  • Cada vez cobra más importancia el seguimiento a conceptos y no tanto a fuentes de información. Con la mejora y la automatización de las búsquedas (por ejemplo la sindicación de una búsqueda en technorati o google blog search o de una etiqueta  en del.icio.us), estamos en condiciones de poder acceder a  información relevante que pudiera emitir una fuente de información sin tener que estar monitorizándola  expresamente.
  • Pero sin duda, la clave reside en afrontar el problema de la abundancia de información como un proceso social compartido. Apoyarse en las búsquedas, favoritos, lecturas, recomendaciones, comentarios, etc. del resto de personas y, especialmente de aquellos que forman parte de nuestra red compartiendo inquietudes y objetivos, nos permite tener más ojos sobre el caudaloso río de la información. Como generar a nuestro alrededor estos mecanismos de inteligencia colectiva será otro de los temas que abordaremos en el curso.

En fin, sobre la base de estas ideas desarrollaremos el tema de la eficiencia, ¿qué os parecen?, ¿quitamos, modificamos o añadimos alguna?