Gianandrea Giacoma y Davide Casali son dos investigadores italianos que le están dando muchas vueltas a un concepto que me parece interesante; Social Usability. Se trataría de un atributo de calidad para valorar lo sencillo que resulta en una comunidad o red social el desarrollo de interacciones sociales entre sus miembros.Para los autores las propiedades clave que debe mostrar un espacio (y que por tanto deben guiar su diseño) para elevar este nivel de calidad son cuatro: identidad, relaciones interpersonales, comunicación y emergencia de grupos.

  • Identidad: Apostar claramente por la creación de perfiles individuales donde cada miembro pueda mostrar sus pasiones, intereses, etc. Potenciar la expresión de los rasgos distintivos de cada persona como base para afianzar las posibilidades de relación.
  • Relaciones interpersonales: Facilitar al máximo la búsqueda de otras personas con intereses, pasiones, etc. similares y simplificar las formas de mantener esa relación activa.
  • Comunicación: Simplificar la conversación entre las personas y diversificarla haciendo posible intercambios 1 a 1, 1 a varios, 1 a muchos, muchos a muchos, etc.
  • Emergencia de grupos: Facilitar la creación de grupos que compartan intereses comunes y simplificar la agregación de nuevos integrantes a él.

De las cuatro propiedades que enumeran los autores la primera, sobre la  identidad, me parece las más interesante por controvertida. Y es que si lo pienso bien, cada vez que ponemos en marcha una iniciativa de participación (y esto es un intento de autocrítica) empezamos, siguiendo la terminología empleada por Clay Shirky, por institucionalizar el proceso. Es decir, creamos una estructura (que puede ser un blog, un foro, una wiki, etc.) y establecemos unos objetivos, expectativas y normas de actuación. A continuación pedimos a los individuos que depositen su conocimiento en esta caja cuyas formas hemos preestablecido. Y esto no está funcionandoY es que sospecho que esta forma de proceder es pertinente cuando queremos colaborar, es decir, trabajar juntos en la resolución de un problema concreto dado. Sin embargo, en gran parte de los procesos de participación, especialmente en los primeros estadios, lo que pretendemos es “solamente” compartir, es decir, agregar conocimiento sin necesidad de llegar a ningún “sitio” preestablecido. Queremos recoger variedad de opiniones, ideas, conocimientos, información, etc. En definitiva, diversidad. Y en este punto, la lección que la web 2.0 nos deja una y otra vez es que se comparte desde espacios personales, los individuos son más proclives a participar si lo hacen desde espacios que sienten propios, cada cual diferente, libremente creados, desarrollados y gestionados, que desde lugares comunes e institucionalizados. Cass R. Sunstein en su magnifico libro Infotopia ha identificado claramente como los grupos presionan hacia la homogeneización y por lo tanto al recorte de las aportaciones en general y a  las divergentes en particular. Tenemos que pasar del “Groupware” al “Soloware“. Pero, como cualquiera que haya gestionado un planeta de blogs sabe, potenciar la identidad, la expresión de los individuos abre una puerta importante al caos, al descontrol o, en definitiva, a oir aquello que no se quiere. Lo sentimos, malas noticias, la participación es, en muchas ocasiones, disonancia.

Más allá de potenciar la identidad ¿qué podemos hacer para crear espacios socialmente usables? Siguiendo a Shirky en su libro Here comes everybody, sustituir la planificación por la coordinación de la participación. Y coordinar supone, básicamente, ser capaz de poner los medios para que las personas puedan encontrarse fácilmente cuando tienen los mismos intereses o deseos, dotar a estas personas de infraestructura para que sus aportaciones puedan ser compartidas entre ellas  de forma eficaz (la forma en la que la comunidad twitter está utilizando las etiquetas o hashtags es un buen ejemplo de infraestructura que facilita el encuentro y el intercambio de contenido entre personas con intereses afines)  y finalmente, poner a disposición de estas personas herramientas para acoger a los grupos con objetivos más colaborativos que emergan entre ellas. Lo que nos lleva finalmente a las cuatro propiedades para construir espacios socialmente usables propuestas por Giacoma y Casali.

En fin, un concepto éste de la Social Usability y sus ideas asociadas que me van a hacer retocar el guión para el diseño de comunidades que compartía el otro día. Aquí os dejo una presentación, con ejemplos interesantes, que realizaron recientemente estos dos autores.