El pasado jueves me pase por el MBA de la Universidad de Mondragon para conversar con los asistentes al curso sobre cómo debe ser la presencia de las empresas en Internet teniendo en cuenta todos los cambios a los que estamos asistiendo.  También repasamos algunos puntos a reflexionar antes de acometer cualquier acción en Internet y finalmente estuvimos echando un pequeño vistazo (cuatro horas se van enseguida) a qué estrategias, y cómo ponerlas en marcha,  para asegurar una presencia eficaz en Internet. Aquí debajo dejo el material que utilicé si bien es verdad que gran parte del mismo no tuvimos tiempo en comentarlo.

La conversación generada durante la sesión resulto muy interesante. Resulta obvio que cada año que pasa las personas opinan e intervienen  con mayor conocimiento de causa, signo evidente de que Internet es cada vez más un fenómeno presente en el mundo de los negocios. De lo dicho allí destaco cuatro cosas:

  • La primera reacción de las personas ante una ponencia de este tipo es del tipo “esto no va conmigo ya que soy parte de una empresa pequeña” o bien “esto está lejos de mi realidad porque trabajo en un sector industrial”. Es obvio que las posibilidades de Internet son más visibles para las empresas de consumo (cosa que escasea por lo que se ve en nuestro entorno) y que los ejemplos más “espectaculares” pertenecen a campañas desarrolladas por grandes empresas dirigidas al consumidor final, sin embargo, rascando un poquito esa realidad es posible ver cómo la lógica, no los medios ni las formas, son también aplicables a una organización pequeña y/o industrial. Una presencia eficaz en Internet no es la panacea, ni es viable en todos los casos, pero sí es cierto que ofrece alternativas de acción interesantes en la mayoría de los escenarios a los que nos enfrentamos.
  • Allá donde hacemos presentaciones una de las cosas que más sorprenden es como planteamos la escucha activa en Internet. Nuestro objetivo es que las personas aprendan a oir lo que sucede en la red a través de medios asequibles (sin entrar en técnicas sofisticadas y caras) de una forma medianamente lógica y organizada. Para ello planteamos una mezcla de herramientas y formas de hacer orientadas, no tanto a valorar la reputación, sino a captar conversación sobre productos, marcas, tecnologías, personas, etc.
  • Hacia el final de la conversación/ponencia (una vez superados los recelos iniciales) el tema siempre deriva hacia los cambios que esto supone en la empresa, más allá de su estrategia en Internet. “¿Dónde acaba todo esto? me preguntaba con una mezcla de resignación e incomodidad uno de los asistentes. Y es que las prácticas potentes e interesantes en Internet nos llevan a replantearnos muchas de las asunciones sobre la organización que tenemos hoy día. La web social es una especie de Caballo de Troya dispuesto a derrumbar algunas defensas persistentes en nuestras empresas. ¿Será por eso por lo que muchos directiv@s se resisten a entrar en esta dinámica?
  • Finalmente, constato que los asistentes siempre llevan la conversación a sus casos concretos, y siempre termino con la sensación de que más que un curso podíamos haber hecho una especie de mini sesión de consultoría que hubiera sido mucho más valiosa. Lejos de lo que parece el hecho de que asistan empresas de muy diverso tipo puede resultar enriquecedor al descubrir unas de otras ideas interesantes, originales y aplicables. Esto me lleva a tener más fe aún en el formato taller al que llevamos cierto tiempo dándole vueltas. Quizás, la clave no está ahora en qué cosas contamos sino en cómo las trabajamos metodológicamente para que sean más eficientes para las organizaciones asistentes.