Andamos intentando echar una mano a una serie de empresas que tratan de crear espacios colaborativos dentro de su organización. Más concretamente, dentro de la Pirámide del Compromiso que proponen desde Las Indias estamos peleando para dar el salto a unos contextos de mayor participación entre los integrantes de la empresa. Se trata, en definitiva, de repensar las Intranets tradicionales intentando hacerlas más sociales, aprovechando lo que hemos aprendido en Internet en los últimos años.

Como era de esperar está siendo un camino lleno de obstáculos en el que estoy entendiendo perfectamente a Dreig cuando dice aquello de que no estamos educados para participar. Sí, nos está costando mucho. Sobre todo es difícil poner en valor el concepto de participación y esto lo digo en dos sentidos:

  • Las personas consideran que lo que saben no tiene valor. En este posicionamiento hay una mezcla de timidez, falta de confianza y, finalmente, el no querer salir de una zona de confort que proporciona el pasar desapercibido.
  • Los individuos piensan que para la empresa tampoco es importante esto de la participación. Subyace la idea de que lo que cuenta es la acción que cada uno puede aportar: diseñar, producir, vender, etc. lo relacionado con el aprendizaje, la reflexión compartida, etc. pasa a un segundo (o quinto) plano para el que no hay tiempo.

El hecho de que las empresas sean aún  muy reticentes a difundir entre sus empleados información de valor tampoco ayuda precisamente. Y es que las personas, emulando a su organización, tienden a pensar que ocultar información es una estrategia más valiosa que transparentar aquello que saben. Es decir, si la empresa no da a conocer el documento X porque puede terminar en manos de terceros (competidores por ejemplo), las personas tienden a pensar que ellas tampoco explicitarán lo que saben pues puede acabar siendo utilizado por quien no debería…

En fin, seguiremos en la pelea e intentando traer algunas ideas para solucionar estos obstáculos.