Es inevitable. Cada vez que hablo de redes sociales, lectores de feeds, etc. la pregunta de muchos es: “¿y que hay de mi productividad personal?” Porque con tantos inputs, cada poco tiempo me distraigo de lo que estoy haciendo para saber qué está pasando…

Y es cierto, entre Twitter, Facebook, Linkedin, Googe Reader, etc. etc. nos resulta muy difícil enfocarnos en una tarea de forma concienzuda. ¿esto es malo o bueno? Como casi todo depende, si tienes un trabajo predominantemente estructurado, determinado, repetitivo…las redes no son un buen “negocio”. Y es que mejorar la productividad personal de forma directa no es, desde luego, algo que yo esperaría de las tecnologías sociales.

Por el contrario, es la productividad de red la que está siendo impulsada por todas estas nuevas aplicaciones en Internet. Es decir, estas tecnologías favorecen la efectividad de la totalidad de la red de una persona, restándola de la suya propia. Como señala Stowe Boyd:

Connected people will naturally gravitate toward an ethic where they will trade personal productivity for connectedness: they will interrupt their own work to help a contact make progress. Ultimately, in a bottom-up fashion, this leads to the network as a whole making more progress than if each individual tries to optimize personal productivity

La productividad personal se resiente sí, pero si somos capaces de ver esto como una inversión y no como un coste estamos a las puertas de una gran oportunidad. Y es que la predisposición a escuchar y ayudar a otros nos lleva a conexiones sociales más fuertes que incrementan la probabilidad de un comportamiento recíproco.

Interrumpir mi quehacer de forma asidua puede aportar valor a los demás (difundiendo mi conocimiento, compartiendo mi experiencia, ofreciendo mi colaboración desinteresada…) y refuerza la posibilidad de ser asistido en momentos en los que necesite colaboración o inspiración para salir de un momento de estancamiento.

Obviamente no estoy diciendo que tu red sean tus 500 amigos de Facebook o tus 1.000 seguidores de Twitter. No, tu red es algo mucho más cercano y de confianza que cambia constantemente en función de los proyectos en los que estés trabajando en cada momento. Necesitamos ser selectivos aunque si utilizamos de forma eficaz las nuevas tecnologías podemos incorporar a nuestro entorno un considerable número de personas.

Un último apunte. A las empresas no les va a hacer mucha gracia esto. En primer lugar porque siguen pensando que la mejor manera de aumentar la productividad global es hacer que cada persona se centre en su productividad personal, cosa que ya no es cierta para la mayor parte de los trabajos. Y por otra lado, porque los individuos introducen en su red de confianza a personas que realmente les aportan valor y no necesariamente a compañeros de trabajo y, mucho menos, a aquéllos con los que formalmente y oficialmente se deberían relacionar.

Y, por descontado, no se trata de estar todo el día conectado al torrente de información, sin avanzar en tu propio trabajo, sino de entender que sumar a la productividad de la totalidad de la red es una estrategia mucho más interesante y útil que centrarte exclusivamente en tu labor, si te mueves en un contexto de trabajo ambiguo y complejo.

La foto es de fernandoprats