Hace tiempo leí  “Apocalípticos e Integrados” un libro de Umberto Eco que analiza como ante determinados avances en las tecnologías de la comunicación algunos (los apocalípticos se entiende) ven, sobre todo, amenazas, retrocesos y pérdida de capacidades y valores.

Internet tiene sus propios apocalípticos y esta semana pasada me he encontrado frecuentemente con ellos. Primero Nicholas Carr que ha estado promocionando su nuevo libro “Superficiales ¿qué está haciendo Internet en nuestra mentes” por España. Creo interesantes muchas de las ideas de este autor pero no comparto que Internet nos haga más estúpidos, nos uniformice o nos deshumanice. Tengo para mi que ahora se lee más que hace 15 años, y lo que es más importante, se consume información de una increíble variedad de fuentes. Además, como señalaba el propio Eco recientemente, la gente ahora escribe;  quizás no sean grandes piezas pero sí al menos críticas y comentarios al contenido de los demás. Todo ello (más y más variada lectura y escritura) , facilita, en mi opinión, la emergencia de una conciencia más crítica que es todo lo contrario a la estupidez.

Otra de las apocalípticas ha sido Sherry Turkle que ha sacado nuevo libro con el inquietante título de “Alone Together“. Esta psicóloga del MIT sostiene que Internet nos confunde en el terreno social y/o emocional. Es decir, las nuevas tecnologías de la información nos llevan en el fondo, aunque no lo sepamos, a estar más solos. No se, pienso en el encuentro de consultores artesanos de la semana pasada, o en el próximo sobre economía abierta el día 18 y creo que hubieran sido imposible en una era pre-Internet.  Y sí, nos conocimos por medios digitales, pero cada vez estamos afianzando más nuestra relación “off-line” para llevar a cabo proyectos concretos. Y como éste ,existen muchos ejemplos que demuestran como Internet nos lleva a más relaciones, de más variedad y más cercanas a los intereses reales de cada persona, al no estar las posibilidades relacionales tan determinadas por la geografía como antes.

Más cerca, he oído esta semana pasada a Fernando Savater decir que “los blogs, facebook, etc. favorecen el narcisismo, el afán de exhibicionismo[…] hay una exageración de la importancia de la cotidaniedad“. En general, este es uno de los argumentos más queridos por muchas personas para minusvalorar Internet. Pero yo creo que todo este presunto ruido es bueno, que compartiendo, por humildes que sean, nuestros recursos, vivencias y creencias esperando recibir lo mismo a cambio perdemos, en parte, el miedo a los otros. José Carlos León citando un estudio del Instituto Max Planck de Biología Evolutiva los resume estupendamente “Una de las funciones que los estudiosos proponen es que cotillear constituye una forma de controlar la reputación de los otros, un aspecto esencial en la cooperación entre las personas”. Es decir, si queremos trabajar (colaborar en general) juntos necesitamos cimentar una base de confianza que la logramos no intercambiando sesuda información, sino preferentemente pequeñas noticias, “sucedidos” y opiniones personales sobre nosotros mismos. Es lo que se ha llamado siempre la “química entre las personas” y nada como la conversación informal para provocar, o no, su aparición. Por lo tanto, no es puro ego lo que  nos impulsa a contar nuestras cosas sino también una necesidad social.

Creo que parte de todas estas críticas surgen al analizar Internet como otro canal más de información (como un libro, la televisión o un periódico) sin contemplar que se trata además de un espacio para la construcción de relaciones entre las personas. Es decir, cuando Savater escribe un libro no espera relacionarse con sus lectores yo, sin embargo, a través de este blog espero conectar contigo. Considerando este segundo prisma algunas críticas apocalípticas pierden gran parte de su razón aunque, siempre debamos alentarlas y escucharlas para no caer en la euforia por la euforia.

La foto es de Daniel Rocal.