Las cosas del procomún pueden quedar lejos para mucha parte de nuestras empresas y organizaciones (por cierto, es bonito recordar lo que quedaba lejos hace solo dos o tres años). Pero pienso que hay importantes implicaciones para todo tipo de empresas después de repasar los commons y la empresa del procomún en los posts anteriores.

Una primera tiene que ver con la emergencia de la inteligencia colectiva. Como señala Steven Jonhson en su libro Everything Bad is Good for You  (referencia cogida de la extinta revista Archipiélago…qué melancolía…) en los últimos años, con la explosión de los nuevos medios de comunicación, estamos conociendo un aumento constante de las capacidades cognitivas y los cocientes de inteligencia (es ahora cuando los apocalípticos se suben por las paredes jeje). Sin duda, este fenómeno es uno de los motivos por los que existe un creciente interés alrededor de algunos procomunes, que están floreciendo con fuerza al calor de estos excedentes cognitivos.

La pregunta es; ¿pueden nuestras organizaciones vivir de espaldas a este fenómeno? Mi respuesta es que cada vez será más difícil. Primero, porque sería una perdida enorme de potencial absolutamente necesario si queremos mantener una velocidad de innovación ya imposible de mantener solo con recursos internos. No obstante, la empresa puede sentir la tentación de apropiarse de todo este conocimiento, para su explotación particular sin considerar los intereses de aquellos que han producido dicho conocimiento. Esta situación, por injusta, no puede ser sostenible y la empresa tendrá que aprender a gestionar los recursos en términos de comunidad, promoviendo normas y reglas de convivencia más horizontales, y cuidando de ella para no ser visto como un free-rider indeseable. Además,  y en segundo lugar, los consumidores van a exigir, cada vez en mayor medida, ser parte del proceso de diseño, producción, etc. de los productos y servicios que consumen. Seguramente quienes diseñen espacios donde estos consumidores se sientan a  gusto y contribuyan con su saber hacer lograrán niveles de fidelidad y sentido de pertenencia mayores.

El otro elemento importante es Internet. En efecto, la web, tanto su cultura como su concepción técnica, proporciona una experiencia libre y continua de uso, remezcla e intercambio de recursos, especialmente información y conocimiento. Internet está logrando  que nos demos cuenta de que hay pocas cosas originales y que incluso aquellas creaciones que nos parecen increíbles son una remezcla de lo que otros antes han avanzado, es decir el conocimiento y la cultura es un producto de la cooperación social (el vídeo que comparto un poco más abajo es una buena muestra de esto o también el caso de la archiconocida canción Macarena que comentaban en Zemos98). En este contexto, ¿tiene sentido la protección a ultranza del conocimiento para su explotación particular que caracteriza nuestra era?. Y no olvidemos que Internet es el medio que está dando forma a nuestro tiempo. De una manera u otra es importante asumir que esta creciente libertad en el mundo digital tendrá su repercusión en la esfera económica. Justamente, este acento en el intercambio de los recursos, en considerar que éstos pueden ser usados y remezclados por los individuos libremente es la base del procomún. Por lo tanto, las organizaciones tienen mucho que aprender de éste a la hora de gestionar recursos no apropiables en exclusividad. Las industrias llamadas de contenido o culturales (música, cine, etc.) ya están experimentando en sus carnes esta cultura y detrás de ellas seguro que vendrán otras, como ya está empezando a suceder en la industria de los complementos de vídeoconsolas. En resumen, cada día será más difícil proteger el conocimiento bajo siete llaves y debemos empezar a saber jugar en un terreno más abierto y colaborativo.

¿Cómo conectar a una comunidad virtual que genera inteligencia colectiva de forma sostenible? ¿cómo actuar en un entorno donde el libre de intercambio de recursos digitales y de conocimiento se impone día a día? Estas preguntas, frecuentes para la Empresa del Procomún, ya no parecen tan lejanas para las organizaciones de nuestros días.

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Everything is a Remix Part 2 from Kirby Ferguson on Vimeo.

Bueno con esto termino mi auto-reflexión sobre el procomún. A mi me ha servido para ordenar mis ideas, espero que a algunos de vosotros os haya resultado útil también, gracias por llegar hasta aquí o al menos por intentarlo  🙂