En Organizations in the shadow of communities, O’ Mahony y Lakhani enuncian dos ideas principales; las comunidades son un elemento esencial en el management actual y que, sin embargo, este fenómeno, la relación comunidad-organización, ha sido desatendido en la literatura de gestión.

Más concretamente el artículo analiza, a través de un exhaustivo repaso bibliográfico, qué es una comunidad y cómo éstas pueden influir en el devenir de las organizaciones (empresas, administraciones públicas, ONGs, etc.). En cuanto a la definición del término los autores señalan que:

We define communities as voluntary collections of actors whose interest overlap and whose actions are partially influenced by this perception

Es decir, estamos hablando de una red distribuida  de individuos que mediante la cooperación y/o el intercambio, e influidos, al menos en parte, por la percepción de unos intereses compartidos generan actividad, conocimiento, aprendizaje, relaciones, etc. todo ello con independencia de las proximidades geográficas y/o  de pertenencias institucionales. Al mismo tiempo, esta definición descarta la necesidad de contar con una cultura, unas normas o unas prácticas consensuadas o definidas para la existencia de una comunidad.

Con esta definición en la mano es posible identificar cómo las comunidades están influenciando a las organizaciones dividiendo la casuística en cuatro grandes bloques:

  • En la génesis de las organizaciones: Asistimos con cierta frecuencia a casos de comunidades de apasionados por un tema que, casi sin darse cuenta, desarrollan un producto o servicio valioso en el mercado. En el seno de esta comunidad puede entonces surgir una organización que explote este valor sin destruir la dinámica de la comunidad. En el artículo se muestran algunos ejemplos pero a mi me vienen a la cabeza otros como el de CouchSurfing o, uno más cercano; Forvo (para saber más de esta comunidad puedes leer este post en este mismo blog). Con más de un millón de palabras pronunciadas en decenas de idiomas por miles de personas, los promotores de la comunidad, Israel y Félix, se plantean ahora como extraer valor económico de la comunidad, sin menoscabar ésta. ¿Imaginas un proceso de emprendizaje cuyo primer paso sea construir o identificar una comunidad?
  • En la dinámica de las organizaciones: Las comunidades son cada vez más importantes en el devenir de las organizaciones ya establecidas. En primer lugar, y si miramos hacia el interior de las mismas, por la posible emergencia de comunidades de práctica que facilitan los flujos de conocimiento y la resolución de problemas al mismo tiempo que agilizan la socialización y la formación. En este sentido, la experiencia del proyecto Compartim en la administración pública catalana ha sido un ejemplo importante. Pero quizás lo realmente llamativo sea el hecho de que comunidades de individuos que no pertenecen a la organización sean claves en el desarrollo de determinados procesos de la empresa o, incluso, sean la base misma del modelo de negocio. Es decir, que sin la presencia de la comunidad la organización no tendría sentido. Así para algunas empresas ya, la innovación abierta basada en comunidades de innovadores es una realidad. Aunque más escasos, también es posible encontrar empresas cuya propia base se sustenta en la comunidad, como por ejemplo: la empresa textil Threadless, la empresa de montajes de parques infantiles KaBoom (ver la descripción del caso en este blog), la empresa de automóviles Local-Motors (ver la descripción del caso en este blog) o la empresa de telefonía móvil Giffgaff (ver la descripción del caso en Territorio Creativo). En todas ellas, las actividades principales dependen de formas productivas en comunidad en las que la organización puede influir pero en ningún caso controlar totalmente.
  • En la competitividad de las organizaciones: Vistas las oportunidades, no hay que perder de vista las amenazas. Y es que las comunidades pueden plantear problemas a las organizaciones, en primer lugar, a través de protestas colectivas en las redes sociales. Me viene ahora a la memoria la capacidad de movilización y repercusión que ha tenido Infierno Vodafone a partir de la experiencia con esta compañía de Javier Leiva. En segundo lugar, una amenaza creciente proviene de comunidades que devienen en competidoras principales de empresas bien establecidas. Conocidos son los casos de la rivalidad entre la Wikipedia y la Enciclopedia Británica o entre Linux y Microsoft en el sector de los sistemas operativos de servidores. Poco a poco, cada vez tenemos más ejemplos de este fenómeno. Así, hace unos días la irrupción de una nueva compañía llamada SocialCar no creo que haya hecho especial gracia a empresas de alquiler de coches o de taxis.
  • En el “más allá” de las organizaciones y sus productos o servicios: Sí, empresas y productos desaparecen periódicamente, pero cada vez es más habitual la aparición de comunidades de seguidores, fans, etc. que intentan mantener vivo el espíritu y la operatividad de lo que, en principio, ha quedado obsoleto. El ejemplo de libro lo tenemos en lo sucedido con la empresa Netscape, cerrada por AOL/TimeWarner y cuyo código para el desarrollo de un navegador fue adoptado por una comunidad de programadores que posteriormente han llegado a crear una organización tan importante como Mozilla. ¿Qué hacer cuando un producto que tu organización considera obsoleto, por ejemplo, se convierte en objeto de atención preferente de una comunidad que lo mantiene con vida y por lo tanto fuera de tu control directo?

Para finalizar señalar que las comunidades no es que, de repente, hayan emergido de la nada ahora. Son un fenómeno que siempre ha estado ahí, siendo la actual sociedad en red y del conocimiento la que evidencia y amplifica su impacto en el ámbito organizativo.

Precisamente esta novedad hace que aún no tengamos respuestas, ni tan siquiera todos los casos deseables, para entender plenamente que significa este fenómeno para el management. Sin embargo, sí podemos apuntar algunas preguntas que nos empiezan a alumbrar el camino, como por ejemplo:

  • ¿Bajo que circunstancias es beneficioso reemplazar una actividad/proceso, etc. organizacional, al menos parcialmente, para incorporar la dinámica comunitaria?
  • ¿Cómo pueden las organizaciones adecuar sus procesos para incorporar lo producido en comunidad?
  • ¿Cómo se conjugan los intereses de la comunidad y los de la organización?
  • ¿Es posible crear contextos para la emergencia de comunidades que aporten valor a la organización? ¿Cuáles son los puntos clave de dichos contextos?
  • ¿En qué condiciones una comunidad puede convertirse en un proyecto de emprendizaje? ¿Cómo hay que llevar a cabo este proceso?
  • ¿Qué aspectos puede gestionar la organización para motivar la colaboración mutuamente beneficiosa con las comunidades?
  • ¿…?

Y así podríamos seguir (casi) hasta el infinito. En todo caso, parece claro que en la relación entre comunidades y organizaciones existe un campo de investigación en management bastante incipiente al que merece la pena prestar atención ¿no os parece?