Traigo hoy otro caso en el que una organización, en este caso un grupo de investigación en bioquímica de la Universidad de New York, emplea la inteligencia colectiva para una mejor y más rápida consecución de sus fines. Sí, toca hablar de Foldit.

En esta comunidad el objetivo es diseñar proteínas, o más concretamente, la idea es analizar y proponer formas de plegamiento de las proteínas, cuestión que resulta clave a la hora de luchar contra ciertas enfermedades. Conviene saber que el modelado de una proteína, por pequeña que sea, requiere la ejecución de trillones de cálculos y es ahí donde empieza a tener sentido el trabajo colaborativo. Al comienzo se pidió a las personas que cedieran parte de la potencia de sus ordenadores conectados a la red para realizar tales cálculos. Posteriormente, el grupo investigador pensó que la intervención del intelecto humano podría acelerar también de forma significativa las cosas.

Y es que para anticipar el plegamiento óptimo de una proteína uno puede pensar que lo determinante es el conocimiento bioquímico, pero resulta que tan importante como eso es la capacidad de razonamiento espacial de una persona. Realmente, esta última ha demostrado ser más determinante que lo primero en este aspecto específico del modelaje de las proteínas. Y, ¿quién en nuestra sociedad tiene más desarrollada esta capacidad? Pues muchas personas dispersas en múltiples lugares pero especialmente aquéllos que más horas pasan delante de los videojuegos. Partiendo de esta última idea los de la Universidad de New York se pusieron manos a la obra y, junto con otras personas del mundo de la computación, diseñaron un videojuego que convertía la difícil y aburrida tarea de analizar el plegamiento óptimo de las proteínas en un divertido juego multijugador online llamado Foldit. Así, han conseguido que a día de hoy miles de personas en todo el mundo pasen horas intentando solucionar los problemas que en un principio eran propios de un grupo reducido de científicos.

Así el equipo investigador va proponiendo puzzles o retos y los miembros de la comunidad, en solitario, o formando equipos, van buscando soluciones. En la actualidad hay alrededor de 250.000 inscritos y según pude leer en El País en uno de los últimos puzzles, rediseñar un bucle de cuatro aminoácidos de una enzima para aumentar la superficie de contacto con uno de los reactivos (no se ni lo que estoy diciendo en este momento…) se recogieron más de 70.000 propuestas para la primera parte y unas 110.000 para la segunda. Luego, los investigadores que estaban detrás del proyecto eligieron las respuestas que les parecían más prometedoras y consiguieron enzimas 18 veces más eficaces que las naturales en un tiempo record. De hecho este grupo ya ha publicado en Nature un artículo donde como coautores aparecen jugadores de Foldit.

Foldit posee todos los elementos que hacen atractivos los juegos; diversión, épica, trabajo en equipo, feed-back constante, símbolos de reputación, niveles de dificultad progresivos, competición, rankings…y es que a veces el propósito, por muy potente que sea (como podría ser en este caso el estar ayudando a la cura de enfermedades) no es suficiente para activar, comprometer, hacer cooperar, etc. a las personas, necesitamos algo más y eso pasa muchas veces por diseñar la participación en forma de juego. Esta tendencia es conocida como gamification y es un término muy de moda últimamente aunque ya en 2010 Jane McGonigal sostuviera que la gamificación podría ser la forma en la que solucionar, a través de la participación de amplias capas de la sociedad, los principales problemas del mundo. Es decir, llevándolo a un extremo, si la pobreza es un problema pertinaz diseñemos su resolución en forma de juego en el que no puedan dejar de participar por su atractivo digamos que lúdico un gran número de personas.

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Sinceramente creo que la buena de Jane va demasiado lejos y que su visión es un poco utópica y simplificadora, pero sí que comparto con Philip Tan del Laboratorio de Videojuegos del MIT que éstos son buenos para incentivar y sostener ciertos procesos mentales y comportamientos que de otra forma no se activarían o que difícilmente perdurarían en el tiempo. En este sentido, pienso que Foldit es un estupendo ejemplo de aplicación de la gamification en la gestión de una comunidad.

En definitiva, otra interesante comunidad que a mi me ha hecho añadir al propósito el concepto del juego como posible motor de acción y compromiso en un colectivo.

¡Seguimos aprendiendo!